Manos que aman

Estando en São José dos Campos, conocí a un grupo de mujeres en la Iglesia Bautista Jardim das Indústrias, trabajando arduamente en una sala llena de máquinas de coser. También conocí a otra mujer, una costurera profesional, que me entregó bolsas llenas de ropas para niños y niñas, confeccionadas en su taller. Son las Dorcas de hoy, mujeres llenas de amor que dedican su tiempo y talento a confeccionar ropa para enviar a los niños y niñas del PEPE.

Muchas de ellas aún no han tenido la oportunidad de visitar un campo misionero y entregar personalmente los vestidos, camisas y los pantalones cortos, pero se emocionan al recibir fotos y ver las sonrisas en los rostros de los niños y niñas al recibir tan hermosos regalos. Sus manos de amor ya han llegado a Nicaragua, Belice, Panamá, Colombia, El Salvador, Venezuela y a los pueblos indígenas de Paraguay.

Son las verdaderas Dorcas de hoy, que siguen el ejemplo de la Dorcas de la Biblia, también conocida como Tabita, quien destacó hasta el punto de que su historia se menciona en el libro de los Hechos por su amor hacia la gente y su dedicación a la ayuda. ¿Su profesión? Era costurera y usaba su talento para esparcir el amor de Dios a través de sus manos. Vivía en Jope, una ciudad vecina de Lida, donde predicaba el apóstol Pedro.

Dorcas enfermó y murió, lo que causó gran tristeza entre los discípulos. Dos hombres fueron enviados a Lida a buscar a Pedro. Al llegar, lo llevaron al cuarto donde estaba el cuerpo de Dorcas, rodeado de viudas que mostraban la ropa que ella había confeccionado. Conmovido, Pedro oró y, por un milagro de Dios, Dorcas volvió a la vida para continuar su misión de amor y ayuda a los necesitados.

Dorcas no era famosa, poderosa ni rica, pero impactó muchas vidas con su amor y buenas obras. Fue una verdadera discípula de Jesús y amó a la gente como Jesús nos enseñó a amar. Estaba llena de buenas obras porque dedicaba sus días a ayudar a quienes la rodeaban.

¡Oro a Dios para que las Dorcas de IBAJI sigan usando sus manos para llevar el amor de Jesús a más niños y niñas del PEPE!

Carmen Lígia – Dirección continental del PEPE Américas