PEPE enseña sobre el cuidado del medio ambiente

En el programa PEPE, trabajamos con los niños y niñas para inculcarles la importancia de cuidar la naturaleza que Dios nos dio, para que el mundo sea mejor y más hermoso. Les enseñamos sobre sostenibilidad de forma práctica, involucrando no solo a los niños y niñas, sino también a sus familias, para que experimenten y cumplan este propósito. Por eso, este mes quiero compartir cómo el PEPE ha marcado la diferencia en el cuidado del mundo que el Señor nos ha confiado, como nos recuerda el Salmo 24:1: «Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella».

En un lugar lleno de fe y compromiso, la comunidad PEPE Pampanitos de Jesús en la ciudad de San Juan Nonualco, El Salvador, se ha convertido en un símbolo vivo de amor por la creación. Gracias a una valiosa colaboración con el Ministerio del Interior, 600 árboles —frutales, maderables y ornamentales— llegaron a la comunidad, dando vida a una vibrante campaña de reforestación. El proyecto reunió a líderes, voluntarios y miembros de la iglesia quienes, con herramientas en mano y corazones dispuestos, transportaron y plantaron cada pimpollo como un acto de amor y responsabilidad en el cuidado de la creación de Dios. Cada árbol plantado es más que un adorno: brinda sombra para el futuro, aire limpio para todos y representa un paso firme hacia la restauración del ecosistema local.

Esta iniciativa no solo embellece el entorno, sino que también nos inspira a cuidar la Tierra como un regalo divino. Ver a los niños y niñas cargando los pimpollos, cavando hoyos y ensuciándose las manos con la tierra —dejando su huella en un mundo donde la ambición humana destruye los bosques— nos conmovió profundamente. Están plantando algo que crecerá con ellos. Porque donde hay unidad, propósito y fe, ¡siempre hay frutos!

Contamos con otros programas PEPE en diversos países, donde los niños y niñas se encargan del cuidado de los huertos. Ellos mismos siembran y cosechan verduras para su propio consumo. Entre los productos que cultivan y cosechan se encuentran pepinos, rábanos, maíz, pimientos, tomates y calabazas. Los niños y niñas aprenden a comer sano y a valorar los alimentos.

En el programa PEPE Colombia, se implementó la campaña «Manos limpias, corazones sanos», en la que los niños y niñas aprendieron, mediante juegos y canciones, la importancia de lavarse las manos antes de comer y después de jugar. También se reforzó el consumo de agua potable y la práctica de comer meriendas saludables. Las actividades contribuyeron a desarrollar hábitos de higiene y alimentación que fortalecen la salud física de los niños y niñas.

En el PEPE, trabajamos con la educación, la evangelización, la salud física y emocional, ¡y también enseñamos a los niños y niñas a marcar la diferencia cuidando la naturaleza creada por Dios! Como los niños y niñas, como iglesia de Cristo, pongamos nuestras manos en la tierra para cuidar el mundo actual y ofrecer un futuro mejor. Incluso viviendo en “ciudades de piedra”, podemos contribuir a transformar nuestro entorno en un paraíso natural.

No olviden orar por los niños y niñas que están siendo alcanzados en los 44 países donde tenemos presencia.

¡Y sigamos adelante juntos, porque aún queda mucho por hacer para completar nuestra misión!