PEPE lleva educación, protección y esperanza a Venezuela a través de la Tenda de Brincar

El 24 de junio, dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieron el norte de Venezuela. Más de 5 mil personas perdieron la vida, y muchas otras aún podrían encontrarse bajo los escombros. Miles de familias se han quedado sin hogar y están viviendo en refugios de emergencia.

Muchos niños, niñas y adolescentes vieron interrumpidas sus rutinas y comenzaron a enfrentar cambios en la vida familiar y comunitaria, inseguridad e impactos emocionales causados por la emergencia. Para acogerlos y ayudarlos a redescubrir espacios de cuidado, aprendizaje y convivencia, Misiones Mundiales implementó la Tenda de Brincar (Tienda de Jugar) en el país.

La iniciativa es desarrollada por el equipo del PEPE VAI Emergencial de Venezuela, integrado por coordinadores, misioneros educadores del PEPE, profesionales y voluntarios, en colaboración con la Convención Nacional Bautista de Venezuela y las iglesias locales.

El PEPE ya desarrolla un trabajo permanente en el país, con 110 unidades y 2.142 niños y niñas inscritos regularmente. A través del PEPE VAI (Visita de Apoyo Infantil), las iglesias locales también están presentes en la vida de los niños, niñas y sus familias, fortaleciendo los vínculos y contribuyendo a que se sientan protegidos tanto en el PEPE como en sus hogares. Ahora, ante la emergencia, esta red de cuidado también se ha movilizado para atender a los niños y niñas afectados por los terremotos.

La metodología de la Tenda de Brincar transforma las carpas/tiendas en espacios seguros y acogedores, donde los niños, niñas y adolescentes pueden volver a jugar, aprender, expresar sus emociones y construir nuevos vínculos. Las actividades se organizan por grupos de edad y se desarrollan  en diferentes estaciones:

  • juegos pedagógicos
  • narración de cuentos
  • conversación
  • movimiento
  • arte
  • deportes
  • música y baile
  • apoyo psicosocial

La atención también incluye una comida nutritiva, preparada con un complemento de Harina Enriquecida, así como acciones para promover la salud y la higiene. Mientras los niños y niñas participan en las actividades, los padres y tutores reciben orientación sobre protección infantil, lo que fortalece la capacidad de las familias y las comunidades para cuidar y proteger a los niños y niñas.

Durante uno de los primeros días de trabajo, una niña se acercó al equipo y contó que tenía miedo. Fue acogida y escuchó que Dios estaba con ella y que los voluntarios también iban a permanecer a su lado. Poco después, sonrió y volvió a jugar con los demás compañeros. Momentos como este demuestran que, en un contexto marcado por tantas incertidumbres, ofrecer seguridad, presencia y afecto también es una manera de contribuir a recuperar la esperanza.

Actualmente, 265 niños y niñas están inscritos en el PEPE VAI de Emergencia. Se están abriendo nuevas unidades de emergencia para ampliar la atención a más niños, niñas y familias venezolanas.

Llevar a cabo esta acción también conlleva desafíos. El equipo se enfrenta a limitaciones relacionadas con el transporte de voluntarios, materiales y alimentos, además de la constante necesidad de recursos pedagógicos, recreativos, alimentarios y de higiene. Aun así, el apoyo de las iglesias locales y la buena disposición de los voluntarios han permitido que el trabajo continúe.

ORE:

  • Por los niños, niñas y adolescentes atendidos en la Tenda de Brincar.
  • Para que encuentren seguridad, consuelo y esperanza en medio de este período tan difícil.
  • Por quienes han perdido a un familiar, para que Dios consuele sus corazones.
  • Por el equipo del PEPE VAI Emergencial.
  • Por las iglesias venezolanas y todos los voluntarios que han estado sirviendo en esta misión.

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